Llega a casa mi hija contenta con su nuevo ultraportátil, regalo de la Consejería de Eduación de la Junta de Andalucía. Para que se vea bien el origen de tan generosa iniciativa, se añade una maleta con ruedas y múltiples bolsillos con el logo de la Junta sobre verde que te quiero verde. Y ahí van ya los críos andaluces de 5º y 6º de la Primaria pública arrastrando la prueba incontestable de que aquí ya hemos entrado de cabeza en la Tercera Modernización de Andalucía (¿o era la cuarta?). Primero fueron los libros de textos, gratis para everybody; ahora, en plena crisis, los ordenadores.
Hagamos cuentas: en la clase de mi hija se han entregado 25 aparatos (con sus bolsas verdes, que también cuestan un pico) y otros tantos en el otro 5º y en los dos cursos de 6º., lo que suma un centenar, que, multiplicado por todos los colegios agraciados de la región, nos lleva a unos cuantos cientos de miles de euros invertidos.
Mi hija ya tenía un ordenador y en casa hay otros, pero, como nadie preguntó, ah, no hagamos ascos al caballo regalado, que viene galopando sobre dinero público. So pretexto de creerse los paladines de lo social, los socialistas universalizan medidas populistas (como los 400 euros o los cheques-bebé y otra memeces) que son como un PER discontinuo, acorde a los nuevos tiempos.
La que nos ocupa es la qualité de la Enseñanza, que en Hispania es el resultado de una sencilla operación matemática: burogracia x burocracia + tecnología hasta en la toilette + jefes cantamañanas = qualité de la qualité.
Que nadie diga que es la calidad de lo accesorio, de lo vacuo, de lo superfluo, que es la que mola, vende y posa en la foto. Que nadie les afee el gesto con eso de que no se cubren (o se tarda meses) las bajas por enfermedad del profesorado; o que la ratio de alumnos sigue siendo una utopía; o que los laboratorios de idiomas brillan por su ausencia en los centros públicos; o que los mismos ineptos siguen administrando la Enseñanza desde hace años.
Que nadie desee que el Pacto por la Educación empiece por echar a todos (reformadores de logses, capitanes de la pedagogía y el didactismo, tecnócratas fundamentalistas, legión de socialistas cuyos hijos se educan y forman en escuelas concertadas o privadas) y entregar las riendas de la Educación pública a cabezas preparadas, que haberlas haylas. Que nadie sea tan injusto con ellos, por favor…
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